Después de la polémica suscitado en torno al encuentro entre Zapatero y el nuevo presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, quienes trataron la situación de la deuda de dicha comunidad autónoma se me ha venido a la cabeza escribir algo bastante interesante sobre el tema de la financiación, ya sea de dichas comunidades o de los propios municipios.
Para ello, os voy a explicar un ejemplo bastante práctico de la ciudad en la que vivo: Torrejón de Ardoz, en la provincia de Madrid. 120000 personas conviven en una localidad que tradicionalmente ha sido gobernada por socialistas. Desde hace cuatro años, Pedro Rollán logró las victorias en las urnas y es el nuevo dirigente de un municipio que se ha transformado desde su llegada. Con esto quiero llegar a que la deuda es permisible, si las actuaciones de dichos dirigentes son adecuadas con las necesidades de la población.
Sin querer llegar a ningún tipo de debate político (por si rápidamente les da por juzgarme tras lo escrito arriba) creo que la llegada de un alcalde que ha puesto todo encima sobre la mesa para el bien de sus vecinos está justificando que el Ayuntamiento de Torrejón esté endeudado como afirma el PSOE. Creo que si el dinero que se ha gastado, está bien invertido bienvenidas sean las deudas para los siguientes. 15000 plazas de aparcamiento, numerosas reformas verdes, Hospital, Metro (mejor dicho Variante de Cercanías) y acceso desde importantes carreteras como la A-2 tienen su precio y ese es el del endeudamiento. Muchos de vosotros pensaréis que lo que os comento es algo disparatado, que endeudarse en una locura, que el gasto en demasía en crisis no es bueno; pero no olvidéis que lo que está hecho hoy no habrá que hacerlo mañana. Es decir, el fin justifica los medios.
En Torrejón hemos vivido 27 años de nuestra vida (otros menos, porque aún no hemos llegado a esa cifra) pensando que ocurría con el dinero de nuestras contribuciones, es decir, nuestros impuestos. La deuda era existente y similar a la que hay ahora con el gobierno del PP, pero la mayoría de las obras que se realizan ahora brillaban por su ausencia. Entonces, ¿Que ocurría con todo ese dinero que supuestamente se había invertido? Las malas lenguas dicen que Trinidad Rollán, ex alcaldesa de Torrejón y recientemente imputada por un caso de prevaricación urbanística se quedó con el dinero para ella y sus colegas del partido. Yo no caeré en dicha acusación, simplemente fue una mala gestión de un gobierno que al final acabó desgastado y derrotado por un pueblo inteligente que luchó en las urnas por un cambio.
Por eso creo que entre endeudarse y ver el pueblo igual que siempre ( y con 150.000 euros de deuda) y endeudarse y ver el pueblo mejor que nunca ( y con 300.000 euros de deuda), prefiero sin duda la segunda opción. Y no sólo lo digo yo, lo dicen los vecinos de la localidad que han considerado a Rollán como mejor alcalde de Madrid por 2º año consecutivo y el 9º mejor de España, y que probablemente refrendará esos apoyos el próximo 22 de mayo. Sin duda, merecidos.
Está claro que entre unas cosas y otras, esta medida de gastar y gastar y gastar deja solucionadas las cosas a corto plazo, a largo plazo hay que atajar soluciones. Sin duda, la medida que Rajoy se ha colocado ( y que realmente hay que adjudicar a UPyD) de reducir el número de ayuntamientos me parece bastante acertada. Vemos casos en los que numerosos pueblos de no más de 10.000 vecinos se lucran continuamente y en los que el clientelismo y el cacique de turno siguen de pie como si estuvieramos en pleno siglo XVIII. Parece raro, pero sigue ocurriendo. Así que si podemos ahorrar de algún lado como éste, hagamoslo antes de que cometamos alguna locura.
Para finalizar que quede claro que Catalunya no debe ser más que el resto, sino ser otra más del resto de CCAA. Catalunya no ha aportado más que Madrid para salir de la crisis. Zapatero, a tus zapatos deja de lado tus intereses políticos y realmente si permites endeudarse a Catalunya, deja también al resto. Gallardón no es menos de fiar que Mas. Los ciudadanos de Madrid no merecen ser menos que los de Barcelona. En una crisis ecónomica, las desigualdades no favorecen la vuelta a la normalidad, los privilegios que se queden en etapas feudades. En esta época, queremos ser iguales y deben ser iguales tanto un cántabro, un madrileño o un asturiano, por mucho que uno sea del PP o del PSOE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario