Sin duda, estamos ante un hechos histórico. Después de 30 años de sometimiento por parte del líder egipcio Mubarak, el pueblo, sí el pueblo, ha conseguido algo por lo que se ha propuesto. Los egipcios han sentado las bases de la lógica, de luchar por sus deseos de libertad y todo ello en un clima "tenso" que rodeaba a la ciudad de El Cairo, en especial, alrededor de la Plaza de la Liberación en plena capital de Egipto. Efectivamente, es una gran noticia que en algún lugar del mundo aún haya gente dispuesta a cambiar las cosas que les imponen desde arriba. Mucha gente hablaba de un "gérmen" que podía ser trasladado a otros países de África e incluso colindantes con Asia. Yo más que un gérmen, lo calificaría una bendición. Que en unos momentos en los que la población se caracteriza por el pasotismo, el individualismo y el egoismo se produzca luchas de derechos, unidos y fajándose por un objetivo común, un anhelo de más de 80 millones de personas es una noticia que deberíamos sentirla como nuestra.
Sin embargo, si cruzamos hasta nuestro país, con la mitad de la población que Egipto vemos que no hacemos no la mitad, ni la décima parte de lo que han hechos nuestros compatriotas. En una época dura y díficil (como todos sabemos), los españoles nos conformamos con lo que nos manda nuestro presidente Zapatero. Pero si fuera algo ocurrente que nos dirigiera un líder político, sería preocupante; lo peor de todo ésto es ver cómo Zapatero a su vez es manejado por otros lideres mundiales llaménse Obama o llámese Merkel (Ley Sinde, medidas económicas Unión Europea). A nosotros eso nos da igual. Preferimos ser el típico "país de taberna", que protesta en el bar mientras toma una caña y fuma (perdón, que ahora ya no se puede) y luego se arruga cuando llega la hora de la verdad.
Si no tenemos valores dificílmente podremos lograr algo que pueda corresponderse con lo que queremos. Nos quejamos de nuestros líderes políticos, pero nosotros tampoco estamos a la altura de las circunstancias. Se lo ponemos muy fácil. La Ley Antitabaco es un ejemplo de ello. Lo que ha realizado Jose Antonio Arias, empresario marbellíe con el tema de su asador y la ley "prohíbetabaco" es algo que no todo el mundo puede permitirse. Hay "verdaderos curritos" que no pueden permitirse el lujo de cerrar un mes y pensar que nada de ésto ha sucedido. Por ello, hay que sentirse orgullosos de los que lo pueden hacer. Estos conatos de lucha y contrarios a los que se nos manda y obliga desde arriba, son los que me hacen pensar que aún hay gente con sentido. Espero que no sean cosas que vienen y van, espero que sea un sentimiento que vaya floreciendo en la sociedad. Si ni nosotros creemos en lo que queremos, ni luchamos por ello; nadie lo hará. No es la frase de un filósofo, pero podría serlo. A falta de dinero, buena es la razón y lucha dialéctica. Aprovechemos algo que nos concedieron, la razón y el sentido común; eso sí siempre dentro de las bases diplomáticas.
Para finalizar, quiero dejar claro que no quiero una revolución a lo egipcia; pero no estaría mal echarse a la calle y dejar claro quienes somos, una sociedad a la altura de las circunstancias; que luche por lo que desea y que reaccione ante sus líderes cuando éstos lo hacen mal. Ahora mismo no estamos a la altura, en un ascensor estamos yendo hacia abajo; la tónica sigue igual. Esperemos que en tiempos mejores sepamos situarnos en un escalafón más alto.
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