Sin ninguna duda, nos encontramos ante uno de los momentos más díficiles que cualquiera ser humano haya vivido (si, y también incluyo aquí la época neardenthal). La crisis está produciendo una díficil situación tanto económicamente como políticamente, pero sin duda lo que mas nos ha de preocupar es la carencia de figuras intelectuales que inspiren confianza en momentos de duda.
La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca provocó un revuelo mundial, ya que se trataba del primer presidente de los EEUU de color negro. Sin duda, la llama que venía con él, se apagó nada más entrar en el Gobierno americano. Toda la fuerza que arrastraba y que hizo unir un modelo de cambio, felicidad a los norteamericanos y apatía por sentirse "no partícipes del momento" en el grupo de Obama ha desaparecido.
Un más que discutible Premio Nobel, que sin duda ha sido elegido de manera discutible, ha hecho que Barack Obama se encuentre a pleno camino entre la duda y el éxito. Las encuestas que se han realizado indican claramente que el político de Honolulu se está desgastando en el poder. Sin duda, este es el riesgo de gobernar en una nación como los EEUU, que cualquier mínima actuación es acotada por todos, pero no sólo en las fronteras interiores, sino en el resto del planeta.
El posicionamiento de Obama en temas como la reforma sanitaria, el aborto o la familia han significado que la opinión pública norteamericana se haya disgregada.
Volviendo al principio, decíamos que sin duda, la crisis es preocupante, pero la la llegada de líderes que sean capaces de mover a las masas y hacerse partícipes de su mandato es díficil hoy en día. En nuestro país, esto si que es preocupante, mucho más probablemente que cualquier país de la Unión Europea.
Nos encontramos a Zapatero, un presidente como también decíamos desgastado en el poder, un buen presidente sin duda al comienzo apostando por medidas sociales de interés (cheque bebé, planes de viviendas, ley de Independencia); pero sin duda, el poder ciega y ZP no llegó dónde estaba el límite del gasto social. A veces es mejor limitar ese gasto social (no reducirlo, sino limitarlo), para en tiempo mas tardíos tener una previsión de futuro mejor. Hoy nos encontramos con una tasa de paro cercana al 20% y Zapatero se saca de la mano una reforma laboral sin sentido, y que nos perjudica a todos.
Pero lo peor es que en la oposición no hay un líder que sostenga el nivel para ser una alternativa con garantías. Rajoy, con sus seguidores y detractoras, no es un líder, no tiene carisma y eso en política es díficil de asumir; pero debe dejar paso y él lo sabe. Personas preparadas hay en todo momento, y el diálogo es importante en política; la dialética también y por ello Rajoy no tiene hueco en la política española. Quien hablaria de Esperanza Aguirre tan odiada por muchos y tan querida por otros (probablemente sean menos estos últimos), que sin duda tiene las cualidades necesarias para ser la cabeza visible del PP. Y no quiero decir que sea la adecuada.
Aguirre lleva al pleno ejercicio el modelo de política. Es decir, no causar indiferencia. Ella lo logra. Con un modelo "neocon" como diría muchos y un modelo "liberal" como dirían otros, Esperanza Aguirre realiza lo que le encanta al "pueblo" y éste se fija sólo en su discurso y en sus paseos cercanos. O mucho cambia o Aguirre también tiene fecha de caducidad en la política.
Por ello hablamos de la utopía del momento, tan díficil es encontrar un modelo a seguir por un líder. Díficil es llegar a encontrar un líder como Adolfo Suarez, con un modelo claro de lo que se quiere; pero está claro que el modelo para cambiar esa utopía es entender lo que somos y quien nos diriga, y para ello hemos de dedicar tiempo a la diversión, ya que parece que el mundo feliz de todo lo que nos influye es una utopía.
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